martes

Orgullo, café, niebla y ciudades

Igual que en los pueblos que se vuelcan para celebrar sus fiestas patronales, aquí parece que la fiesta mayor es el fin de semana del orgullo, que en realidad dura casi dos semanas y está lleno de actividades de lo más variopinto. Hoy es el día grande con el desfile y una gran fiesta en el parque, pero no lo voy a poder comentar porque me voy a pasar el fin de semana a la gran ciudad. Tras una dura ascensión por calles secundarias, tratando de esquivar las masas que enarbolan banderas arco iris, llego a coger el tren. En la capital me espera una sobredosis de amigos, comemos crepes y echamos una siesta en el parque rodeados de una ruidosa familia de cuatro generaciones. Tras el descanso campestre vamos a la inauguración del Properly cafe, mezcla de cafetería y galería de arte en el que se organizan conciertos, un horfanato de calcetines, exposiciones, sesiones de peluquería... Cenamos un faláfel y vemos "El club de la lucha" en casa. Al día siguiente toca sesión doble de museos en la orilla sur del río. Primero vamos al South Bank Centre a ver la exposición de Antony Gormley. Sin duda la gran estrella es "Blind light", un cubo gigante lleno de una niebla tan espesa que no deja ver más allá de tus propias narices. La sensación de perderse en una oscuridad perfectamente blanca es bastante inquietante, y menos mal que yo me agarré a la mochila de mi acompañante que sabiamente decidió guiarse tocando las paredes de cristal, o aún estaría dando vueltas dentro del cubo. Después nos acercamos al TATE Modern a ver "Global Cities", que compara el desarrollo de varias ciudades del mundo. Una pizza y una grata conversación más tarde cojo el autobús de vuelta.

sábado

Amor y paz


En el la azotea de la residencia donde vivo pone “LOVE” escrito con letras gigantes, y la “o” es un símbolo de la paz. El edificio es muy bonito y además está en primera línea de playa pero la fachada lleva varios meses cubierta de andamios y además a mi me ha tocado una habitación que da al callejón trasero. En este lado hay algún bar y las noches son bastante ruidosas pero los demás edificios son bajos así que tiene mucha luz. Algunas tardes un chico se instala con su portátil en el callejón supongo que para utilizar la conexión a Internet. Cuando hace sol se apoya en una pared azul y dan ganas de salir y hacer lo mismo en vez de estar encerrado en la habitación. Cuando llueve se refugia en una esquina con su paraguas y dan ganas de meterse en la cama y no salir nunca.

miércoles

Videoclip

Es sábado y vienen a visitarme de la gran ciudad para grabar un video de The Bingo Wings. Escogemos un sitio con la playa de fondo, ensayamos la coreografía, los mayores nos miran raro, los niños nos aplauden y los perros se meten en el plano. Como hemos renunciado a la era digital para utilizar superocho tendremos que esperar unas semanas para ver el resultado. Esperemos que valga la pena.

Baila en la calle, no en tu casa


Mobile Clubbing establece lugar, fecha y hora en su página web para que personas anónimas se reúnan a bailar al son de su música preferida con su reproductor de mp3. El resultado es que un grupo de gente se pone a bailar de manera aparentemente espontánea en un lugar público para pasmo de viandantes no informados. Para los que participan la sensación es paradójica al sentirse por un lado integrados en el grupo, y a la vez aislados por su propia música. Hoy hay un Mobile Clubbing que, en homenaje a Peter, Paul and Mary, ocurre simultáneamente a las afueras de las iglesias de San Pedro, San Pablo y Santa María de tres ciudades diferentes. Yo estoy en una de ellas así que me uno a la fiesta.

La fábrica

Mi primera actividad por aquí consiste en visitar “La route blanche”, una instalación de Dominique de Beir en la Fábrica que es una iglesia reconvertida en galería de arte. La instalación consiste en un cubo gigante de cartón que ha sido agujereado por varios sitios para dar la sensación de estar viendo una noche plagada de constelaciones al que lo mira desde dentro. Varios miércoles de este verano proyectan películas de cine experimental sobre una de las paredes del cubo. Hoy toca “Decasia” de Bill Morrison que es un montaje de pequeños trozos de película vieja y estropeada con banda sonora orquestal. Al ser proyectada sobre el cubo la película puede verse desde fuera en su versión común, o dese dentro como un juego de luces. Para hacerlo todo todavía más artístico el público tiene la oportunidad de pintar uno o varios cuadros en respuesta a la proyección.

Vamos a la playa

Se me ha acabado el tiempo aquí en la capital y tengo que ir a pasar las últimas cuatro semanas a una ciudad costera del sur. La verdad es que me da bastante pena irme porque había tenido mucha suerte con la gente de la casa y al haber encontrado amigos, pero es lo que toca así que no queda más remedio. La buena noticia es que he conseguido una habitación en una residencia de la universidad en primera línea de playa.

Eres tú el hombre-lobo?

Voy a cenar con mis compañeros de trabajo a casa de una de ellas. Basándome en éxitos anteriores hago gazpacho pero esta vez no le gusta a nadie. La cena pasa de forma anodina entre crepes y ensaladas y llegamos al momento álgido de la noche que consiste en jugar a “Are you a Werewolf?” Al parecer el juego se origina en Rusia en los años ochenta bajo el nombre de “Mafia”, pero nosotros jugamos a una versión diferente que aparece en los noventa con temática fantástica, que a mi la verdad es que me gusta más. A mi me toca varias veces ser hombre-lobo y paso muchos nervios cuando me acusan de serlo, pero al final me salgo con la mía y acabo matando a todos los campesinos. La próxima vez que hagan un esfuerzo por beberse el gazpacho…